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Origen de expresiones
En uno de tantos viajes en metro hacia mi trabajo,
arrinconado en el extremo de uno de los carros, premunido de audífonos,
disfrutaba de mi música, mientras a lo lejos escuchaba las estridencias de
cantantes, vendedores ambulantes y pedigüeños que pululan por los vagones (me
encanta la palabra ‘pululan’).
Para mis adentros me preguntaba hasta cuándo se soportará
la presencia de estos grupos, cuando llegó a mi mente esta frase que alguna vez
escuché: ¡Me tienen hasta la tusa! Y ahí, una lucecita me dio la idea de
escribir sobre las frases de nuestro pueblo, típicamente chilenas, que
escuchamos desde niños y usamos, cuando nos ponemos a la altura de Sancho Panza
y Don Quijote, con su sabiduría popular.
–Mira,
Sancho –respondió don Quijote–: yo traigo los refranes a propósito, y vienen
cuando los digo como anillo en el dedo; pero tráeslos tan por los cabellos, que
los arrastras, y no los guías; y si no me acuerdo mal, otra vez te he dicho que
los refranes son sentencias breves, sacadas de la experiencia y especulación de
nuestros antiguos sabios; y el refrán que no viene a propósito, antes es disparate
que sentencia. Pero dejémonos desto, y, pues ya viene la noche, retirémonos del
camino real algún trecho, donde pasaremos esta noche, y Dios sabe lo que será
mañana.
Dicho esto, veamos las más comunes:
1. ‘Tener hasta la tusa’: Coronilla. 1. f. Parte más eminente de la cabeza. 2. f. tonsura (‖ porción tonsurada). Aburrido, hastiado, sobrepasado molesto, desagradado.
2. ‘Embolar
la perdiz’: El original es embolinar, pero nosotros lo redujimos a
‘embolar’. 1. tr. coloq. Chile. Enredar con palabras
al interlocutor. También se usa emborrachar la perdiz, ambas
fundadas en la costumbre de cazar perdices con un lazo atado a un palo enterrado
en el suelo; cuando era cazada, daba vueltas en torno del trozo de madera hasta
que se mareaba y caía desvanecida.
3. ‘Voy como avión’: Una de mis queridas alumnas usaba
este dicho cuando sus actividades académicas iban bien encaminadas. Ya estaba
terminando una prueba y decía ‘voy como avión’, refiriéndose a que tenía
todo claro y estaba a punto de terminarla.
4. ‘Se le fue en collera’: Quizá proviene del rodeo, fiesta nacional que consiste en que una collera (pareja de jinetes) arrinconan a un novillo, tarea por la que obtienen puntaje. Cuando algo se pone difícil, una actividad, ejercicio, persona, por ejemplo, se pone a nuestra altura, utilizamos este dicho. Queremos señalar que se complica la situación. Recuerdo la rutina de unos cómicos nacionales: ‘Combos iban, combos venían’, aludiendo a que se equiparaba nuestra acción con la del contrario. Así, si un ejercicio es complejo, ‘se me fue en collera’; si el armado de un mueble me resulta imposible, ‘se me fue en collera’; si no entiendo una frase, ‘se me fue en collera’. Si me discuten una convicción, ‘se me fue en collera’.
5. ‘Fumar como carretonero’: En realidad, de acuerdo a mis investigaciones, la expresión es ‘fumar como carretero’, en alusión al conductor de la carreta. Como se dedicaba al transporte de personas, fumaba uno tras otro mientras esperaba a sus clientes. Acá en Chile se adaptó al dueño del carretón, quien probablemente esperaba que alguien contratase sus servicios para el transporte de mercancías. Y lo hacía como dice el tango de Gardel: ‘Fumando espero a la que tanto quiero…’
Y como no quiero atosigar a nadie, dejaré hasta acá este artículo, pero seguiré investigando las frases más comunes y de las cuales ignoramos sus orígenes.
Mientras tanto, si quiere saber de otras ya publicadas, ingrese al Blog, haga clic en Índice de artículos, vaya a Origen de expresiones, y hallará muchas.
Saavedra, M. d. (s.f.). Junta de Castilla y de León. Obtenido de Don Quijote de La Mancha, 2a. parte, pág. 483: http://www.educa.jcyl.es
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