Alegoría: definición, rasgos y ejemplos
explicados en la lírica universal. Descubre cómo las metáforas encadenadas
construyen un sentido global, con análisis de Machado, Mistral y Vallejo, y un
minitest de comprensión lectora.
En el recorrido por los Tropos,
tras la metáfora, la metonimia y la sinécdoque, llegamos a a cuarta figura,
esta vez una de mayor complejidad en su interpretación: la Alegoría. A
diferencia de los tropos anteriores, la Alegoría no actúa sobre una sola
palabra o imagen, sino que organiza un conjunto de imágenes coherentes que
construyen un sentido global.
Por esta razón, la alegoría es una
figura privilegiada en la poesía reflexiva, moral, religiosa y filosófica,
donde el poema no solo dice, sino que piensa a través de imágenes.
La alegoría es un tropo que
consiste en expresar una idea abstracta o compleja mediante una serie de
metáforas encadenadas, de modo que todo el texto —o una parte extensa de
él— adquiere un significado simbólico unitario.
No se trata de una metáfora aislada,
sino de una estructura metafórica sostenida, en la que cada imagen
refuerza y desarrolla un mismo concepto central.
En la alegoría, el sentido no se agota
en un verso: emerge del conjunto.
Rasgos esenciales de la alegoría
- Pertenece
a los Tropos (figuras semánticas).
- Se
construye mediante metáforas sucesivas y coherentes.
- Presenta
un doble nivel de lectura: literal y alegórico.
- Requiere
una lectura activa e interpretativa.
- Es
frecuente en la poesía espiritual, social y existencial.
Ejemplos
1. La vida humana como peregrinación
En numerosos textos poéticos y
filosóficos, la figura del peregrino o caminante representa la vida
humana: avanzar, errar, aprender, caer y continuar.
Seguramente, estimado lector, conocerá
este hermoso tema, cantado por Joan Manuel Serrat, basado en el poema Campos de
Castilla, de Proverbios y cantares (XXIX):
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
— Antonio Machado, «Proverbios y cantares» (Campos de Castilla)
Explicación alegórica
En este poema breve —pero de enorme
densidad simbólica— la figura del caminante no designa a un viajero
concreto, sino al ser humano en su tránsito vital. El camino
representa la vida misma, entendida no como un trayecto predeterminado, sino
como una construcción progresiva hecha de decisiones y experiencias.
La reiteración de imágenes ligadas al
andar, a la huella y al paso del tiempo conforma una alegoría de la
existencia humana: vivir es avanzar sin mapa definitivo, asumir el error,
aprender del trayecto y aceptar que no hay retorno idéntico al punto de
partida.
No se trata de una metáfora aislada,
sino de una visión global del vivir, sostenida por un campo léxico
coherente (caminar, camino, andar, huella), lo que convierte al texto en una alegoría
del sentido de la vid
Explicación:
Cada elemento del viaje —el camino, la noche, el cansancio, la meta— funciona
como metáfora de una dimensión de la existencia. No estamos ante una sola
metáfora, sino ante una alegoría de la condición humana, donde vivir
equivale a caminar sin certeza absoluta, pero con sentido.
Pese a que solo incluyo figuras líricas,
este concepto del viaje aparece también en narrativa. Recuerdo una de las obras
de Herman Nesse, Siddhartha, novela alegórica de la vida humana,
entendida como búsqueda de sentido, conocimiento y plenitud.
- El
protagonista no es
solo un individuo histórico o ficticio, sino una figura del ser humano
en búsqueda.
- Las
etapas del relato
(ascetismo, placer, riqueza, desesperación, contemplación) representan momentos
universales de la existencia.
- Los
personajes secundarios
(Govinda, Kamala, Kamaswami, el barquero) encarnan vías posibles de
comprensión del mundo.
- El
río funciona como símbolo
central, pero también como eje alegórico: tiempo, unidad, devenir,
escucha interior.
No estamos ante símbolos dispersos, sino
ante un itinerario existencial completo, organizado narrativamente.
2. La soledad espiritual en Gabriela
Mistral
Ejemplo lírico:
Yo no tengo soledad,
es el cielo que la tiene…
— Gabriela Mistral, Yo no tengo soledad
Explicación:
En estos versos, la voz poética no se limita a declarar un sentimiento
personal. La soledad se desplaza desde el yo hacia el cielo, entidad
superior y protectora en la poética mistraliana. A lo largo del poema, imágenes
de amparo, altura y espiritualidad se van encadenando, construyendo una alegoría
de la soledad humana como experiencia trascendida, compartida con lo
divino.
La alegoría no reside solo en el verso
citado, sino en el conjunto de imágenes que transforman una emoción
íntima en una visión espiritual del mundo.
3. La nave como destino humano
Ejemplo de tradición lírica universal:
En la poesía clásica y moderna, la nave
o el barco suele representar al ser humano enfrentado al destino: el mar
es la vida, el timón la voluntad, la tormenta la adversidad.
Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.
— César Vallejo, Espergesia,
Los heraldos negros
Aunque el poema no menciona
explícitamente una nave, construye una alegoría del destino humano mediante una
serie coherente de imágenes de desamparo, fatalidad y falta de amparo
trascendente. El hablante lírico se presenta como un ser lanzado a la vida sin
guía segura, equivalente simbólico de una embarcación sin puerto ni timón.
En Los heraldos negros, Vallejo
encadena imágenes de golpes, caminos abruptos, culpas heredadas y fuerzas
incomprensibles que gobiernan la existencia. El conjunto del poema funciona
como una alegoría del vivir humano: una travesía marcada por el dolor, la
incertidumbre y la conciencia de una fragilidad radical.
Así, la vida aparece como un viaje
impuesto, donde el sujeto no controla plenamente el rumbo, pero sí experimenta,
reflexiona y resiste. No estamos ante metáforas aisladas, sino ante una visión
alegórica unitaria, donde cada imagen remite a una misma concepción trágica de
la condición humana.
Alegoría y metáfora: relación y
diferencia
Aunque estrechamente vinculadas, no
son equivalentes:
- La metáfora
sustituye un término por otro en un punto concreto del discurso.
- La alegoría
extiende esa sustitución a lo largo de un texto, construyendo un
significado total.
Puede afirmarse, entonces, que:
Toda alegoría se compone de metáforas,
pero no toda metáfora constituye una alegoría.
Valor expresivo de la alegoría
La alegoría permite:
- Pensar
lo abstracto desde lo concreto.
- Dotar
de profundidad ética o espiritual al poema.
- Convertir
la experiencia individual en reflexión universal.
Por ello, ha sido una figura clave en la
lírica de todas las épocas y sigue siendo esencial para una lectura profunda
de la poesía.
En la próxima publicación abordaremos el
Símbolo, figura cercana a la alegoría, pero con un funcionamiento
distinto, más abierto y sugestivo.
Recuerde, por
último, que muchas imágenes líricas se ejemplifican en el Poemario Versos al
borde del alma, del poeta natalino Gabriel Miranda Torres, disponible
en Amazon, para su venta virtual y en versión física. Asimismo, las fotografías
son de su propia autoría.

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