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Los alias de los “famozuelos”

Espectáculos

Farándula en la TV. Extraída de Google: Facebook

A riesgo de ser criticado por más de algún purista idiomático – que yo no lo soy tanto – incluyo el concepto “famozuelo”, considerando que el sufijo “zuelo” es claramente despectivo, como lo grafican conceptos como reyezuelo, mujerzuela, etc., para adentrarme en la mal llamada farándula, que en realidad debiera ser “mundillo del espectáculo”.

Farándula. (Del prov. farandoulo). 1. f. Profesión y ambiente de los actores. 2. f. Antigua compañía ambulante de teatro, especialmente de comedias. 3. f. despect. Arg., Cuba, El Salv., Ur. y Ven. Mundillo de la vida nocturna formado por figuras de los negocios, el deporte, la política y el espectáculo.

“A confesión de parte, relevo de pruebas” sostiene un antiguo dicho. Y en este caso se aplica íntegramente, pues si preguntan a ciertos periodistas, actores, cantantes y hasta profesionales – cada día más, lamentablemente – cuál es su especialidad, no dudarán en reclamar para sí el calificativo de “farándula”, como si fuese algo digno o de interés intelectual. Compadezco, en la misma línea, a quienes no disfrutan de TV Cable – o teniéndola, la desechan – y deben martirizarse a diario con los innumerables programillas que hicieron de su vida el fisgonear en la intimidad del vecino.

Más allá de tantas consideraciones, de si es cierto o no –como lo declaró en el sumun de clarividencia Yerko Puchento -   “que la farándula la hacen puros h…” (doy mis disculpas por el exabrupto, pero es una cita no dicha por mí, necesaria para graficar la expresión), de si los responsables de tantos “ídolos” con cero escolaridad y altas rentas, con intelectos desperfilados pero con lenguas viperinas, que reclaman – eso sí – cuando sus familias e intimidades son develadas, de si Francisca Merino tiene razón o no cuando sostiene que Alcaíno – el otro yo de Puchento -  no se refirió a ella cuando aludió a los h…, de si YK es coherente, pues se ríe de la mismísima farándula - y pertenece a ella -,  prefiero atender al motivo de la crónica: los alias.

Como ven, hay mucho paño que cortar. Y mientras esperamos que haya humo blanco en la Santa Sede, para que -¡por fin! – haya un Papa latino o negro, aunque se nos venga encima el fin del mundo y la aparición del Anticristo (no entiendo por qué tanta premura en mucha gente que a toda costa quiere que el mundo se acabe, cuando mi vida, por lo menos, es grata y estimulante; allá ellos si quieren terminar con la suya, así que no creeré en el apocalipsis sino cuando aparezca el meteorito en el cielo, allí recién me asustaré), pensaba esta mañana en los alias de los “farandulescos”.

Allá van algunos. Si no los conoce, no se preocupe; al contrario, siéntase bien, pues significa que a Ud. la farándula no le interesa. Ahora, si le preguntan por un libro o una noticia y no la sabe, ahí sí que debe inquietarse.

Cangri y Dash (me suenan a “Tango y Cash”, una película de acción, interpretada por Sylvester Stallone y Kurt Russell); la “Luly”, famosa por su alto nivel de preparación e interesantes conversaciones; “Ronny Dance” (un señor mayorcito, aquejado por el síndrome de Peter Pan, protagonista del film ganador de un Óscar a la mejor fotografía “Los caballeros no tienen memoria”),  “Arenita”, “Gallina”, “Karol Dance”, “La Fiera”, “Chispa” (acaba de saltar a la fama por un “romance” (inventado, por supuesto) con Claudia Schmidt, la rubia acompañante de Kike Morandé, que prefirió los viles millones de un “reality” a la estabilidad de un buen empleo) y  el “Huevo”.

Hasta aquí llegué con los apodos o alias; reconozco mi ignorancia en estos tópicos, aparte de que algunos me quieren desconcertar pues usan sus nombres reales. ¿Será porque no se les ocurren apodos?


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