- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Vistas de página en total
2,339,336
Tus comentarios
Licencia Creative Commons
Este trabajo tiene licencia bajo CC BY-NC-ND 4.0
La última publicada
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Dictamen de la CIJ
Lo he
pensado siempre, así que nadie diga que es por el veredicto de la Corte
Internacional de Justicia. Cabe decir
que considero que nuestra postura fue respetada y lo que se perdió fue ínfimo
en comparación a lo que los peruanos no obtuvieron, más allá de las reflexiones
de los especialistas.
No soy
ni lo uno ni lo otro, ni negro ni blanco: ni nacionalista ni pacifista. No
comulgo con “entrega todo en aras de la paz” ni con “si somos americanos, somos
hermanos” ni con “y verán cómo quieren en Chile al amigo cuando es forastero”,
frases para el bronce, para guardar en el escritorio de las de buena vecindad,
pero que carecen de sentido a la hora de analizar las tormentosas relaciones
con nuestros vecinos. Sean bienvenidos
los extranjeros que vengan a trabajar a nuestro país, no me molestan; no
obstante, no formen “Limatown” en mi cara ni traigan el malvivir que ya tenemos
suficiente con nuestros propios “flaites”.
Nos
consideran el “matón del barrio”, es cierto, renovamos con cierta regularidad
nuestro material bélico, también es cierto, pero los griegos, sabios ellos que
de guerras conocían, hace miles de años acuñaron “Si quieres la paz, prepárate
para la guerra”. Somos un país desarrollado, con injusticias, qué duda cabe,
pero vamos camino a disminuir las brechas –espero que el próximo gobierno
contribuya a esta tarea -, somos envidiados y odiados, justa o injustamente,
pero no me pidan que trate de hermanos a quienes no lo son. Solo son vecinos y
mi obligación es convivir con ellos, no cortarme las venas por un afecto que no
existe ni existirá. Menos cuando te abrazan por el frente y por detrás la
puñalada te recuerda que eres mortal.
¿Qué
lecciones debe sacar nuestro país de este fallo?
Los
peruanos no cejarán en crear otro conflicto limítrofe. Ya he escuchado a varios
entendidos en el tema referirse a que este litigio fue creado por Perú. Es
decir, nunca hubo diferencias.
Debemos
prepararnos para la demanda boliviana. Algunos dirán que no fue ventajoso el
dictamen, sin embargo, si tomamos en cuenta que la decisión fue “salomónica”,
los del altiplano pensarán en obtener algo, pues nada tienen.
Vivimos
en medio de vecinos ruidosos, cual si viviéramos en departamentos de villas
populares. Argentina, Perú y Bolivia no son, precisamente, vecinos ejemplares.
Dos guerras, una cuasi e innumerables incidentes, amén de disputas
territoriales los avalan. Máxime, el cultivo de un fuerte sentimiento
antichileno desde la escolaridad, acrecientan este odio ancestral. Por ello, a
no descuidar la renovación de nuestras defensas.
Perfeccionar
vínculos multilaterales con nuestros vecinos. Esto me lo explicarán los
analistas, pues el intercambio con Perú no era despreciable.
No
abandonar a las regiones extremas de nuestro país. El desencanto y postergación
de los ariqueños me impactó. Mañana será Punta Arenas, después Isla de Pascua.
Santiago no es Chile y muchos lo olvidan.
Me
enorgullece saber cuán bien informado está el chileno común. Veíamos las
noticias y todos los entrevistados, en la calle, sabían con meridiana certeza
lo ganado y lo perdido.
Finalmente,
ni “cholo” ni “roto”. Nos burlamos del
pe’ y olvidamos el po’.
Comentarios