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Discurso del ascensor: La clave para presentar tus ideas con impacto

El hombre de la rosa (versión libre)


Abrió la puerta de calle con suavidad, presionando con ambas manos para evitar el chasquido. En la oscuridad, palpando con cuidado cada mueble, cada silla, cada cuadro, fue pasando del comedor al dormitorio, no sin antes hurgar en un cajón del mueble de la cocina.

Entró; la luz de la calle proyectó su sombra alargada en la muralla lateral: en una mano, un largo tallo con una gran rosa roja se empinaba grácil y fresca. En la otra, un intimidador cuchillo de cocina, de esos que se usan para despostar carne. 

En una cama ancha dormía plácidamente una joven mujer, solo cubierta con una blanca sábana. Su respiración regular hacía henchir su pecho en una cadencia  cautivadora. El hombre fijó su vista en aquel subir y bajar y permaneció hipnotizado por aquel vaivén durante algunos minutos.

Con movimientos dulces replegó la sábana, dejando el hermoso cuerpo de la mujer al descubierto. Vestía un camisón que ceñía sus formas y dejaba entrever su silueta. Respiraba plácidamente. El hombre la miró fijamente y tomando el cuchillo rasgó el camisón desde el cuello hasta el vientre. Sus movimientos fueron calculados y con pericia. Luego, tomó la rosa, sacó los pétalos granates y los fue depositando simétricamente por el cuerpo de la mujer. Ella no se movía.

Acabó de distribuir las lágrimas escarlatas en el rosado y voluptuoso cuerpo, tomó el cuchillo, que para esta operación había dejado sobre el velador, y se encaminó hacia la salida. 

Una vez allí titubeó, ahogó un quejido, se dio vuelta y musitó un - Te amo, luego de lo cual desanduvo el camino, salió y se marchó.  El eco de unos reprimidos sollozos quedó tintineando.

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Comentarios

Marcos ha dicho que…
Inquietante actitud la del hombre del cuchillo. El relato te mantiene en tensión porque no sabes qué va a hacer con el arma. La descripción del escenario, de la mujer tendida y de los pasos que da el protagonista al entrar en aquella casa detalla tan gráficamente todo que parece que el protagonista es el propio lector.
Me ha gustado.
Saludos cordiales.
Héctor Herrera Neira ha dicho que…
Me contenta, estimado, que te haya gustado. Los elaboro cuando me animo a escribir microcuentos, una vertiente difícil en extremo. Saludos.
Miguelángel Díaz ha dicho que…
Un cuento muy desconcertante y alarmante, Héctor.
Nos muestras una actitud extraña en ese hombre, que al final no hace nada dañino, pero dejará una impresión muy extraña en la mujer cuando despierte.
Un fuerte abrazo :-)
Héctor Herrera Neira ha dicho que…
Hay una hermosa canción, llamada 'Bailando con mi sombra', de Víctor Heredia, tristísima y que refleja las inconmensurables penas del amor. También me inspiré, en parte, en El túnel, de Ernesto Sábato, eximio narrador. Saludos y muchas gracias por el comentario.