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Actualizado el 4/1/2021
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Extraída de Google: Amazon.es |
Así titula el portal de noticias
de ‘La Tercera’, a propósito del
aborrecible – y no deleznable, como lo señalé en otra crónica – crimen que ha
remecido la rutina nacional, en el que una mujer fue presuntamente mandada a
matar por su marido; y digo presuntamente, pues está en proceso de
investigación. Ya será tiempo de los tribunales indagar, además, acerca de la motivación, mientras se develan
pormenores y detalles escabrosos del ‘modus operandi’.
La palabra ‘sicario’ está ya en
boca de todos y, como en muchas ocasiones, mal usada, lamentablemente.
El sicario alude a un mercenario,
asesino a sueldo, es decir, alguien que mata y percibe un salario, regularmente,
es decir, está al servicio de otro. No apunta a quien es contratado para un
crimen ni menos quien no tiene los atributos criminales para hacerlo. Es un ‘profesional’,
por precisarlo de algún modo. Sicario es una ‘profesión’ antiquísima, pues hay
datas de la Antigüedad, aunque los más contemporáneos se vinculan con los
carteles del narcotráfico.
El DRAE consigna:
Del lat. sicarius. 1. m. y f.
Asesino asalariado.
En este delito, en cambio, hay un ciudadano
normal que recibe un encargo de matar a otra persona por un monto. Lo llamaría
asesino, lisa y llanamente.
Existe una película del mismo
nombre, estrenada este año, y protagonizada por Emily Blunt (nada que ver con
James Blunt), Benicio Del Toro, Josh Brolin y Víctor Garber, entre otros
reputados actores, que espero ver, siempre que esté disponible en Netflix.
Hay, entonces, un autor
intelectual – presumiblemente el marido, hoy viudo - y un autor material - el
obrero que desempeñaba tareas sencillas para el matrimonio – nada más.
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