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Las dos niñas




Compañeras de curso, habían sufrido juntas decepciones amorosas con varones de su barrio. Un día, se dieron cuenta de que tenían mucho en común y sintieron atracción mutua. Desde ese día se hicieron inseparables. 

Partió como juego, quizá con algo de resentimiento, pues al fin y al cabo eran niñas, y los celos laceran, hieren, trepanan el corazón y no aceptan explicaciones, pero se hizo una rutina salvaje: gustaban de pegarse en los brazos. La flaca, con más fuerza, golpeaba duramente los delicados miembros de la dulce, la chica, la hermosa, que ahogaba gritos de dolor que subían de su pecho, mientras pensaba que así era el amor: sufrido.

Se ponía la capucha, se derrumbaba sobre el escritorio y sollozaba quedamente, ocultándose a las miradas de sus curiosos compañeros, mientras la flaca se miraba los nudillos en un alarde de fuerza e insensibilidad. 

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Comentarios

Nuria de Espinosa ha dicho que…
La Flaca, me recordó una canción española que la menciona. El amor es misterioso. Me gustó mucho. Un abrazo
Héctor Herrera Neira ha dicho que…
Me encantaría, Nuria, el enlace de la canción que señalas. Justamente, el amor es misterioso e inexplicable, pues no entiende razones. Saludos, excelente día, y muchas gracias por tu comentario.
Federico Agüera ha dicho que…
Lo de pegarse era su forma de manifestar su amor. Saludos
Héctor Herrera Neira ha dicho que…
Pareciera serlo, Federico. Un abrazo y muchas gracias por tu comentario.