- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Vistas de página en total
2,339,409
Tus comentarios
Licencia Creative Commons
Este trabajo tiene licencia bajo CC BY-NC-ND 4.0
La última publicada
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Estaba fumando apoyado en las barandas.
Tenía una ‘ventana’ en la ardua jornada de clases, por lo que un cigarrillo con
un café es el ritual con que amortiguo el estrés y el agotamiento natural.
Muchos alumnos hacían lo mismo y sus
conversaciones se mezclaban con el ruido del intenso tráfico que a esa hora atosigaba Avenida Brasil:
bocinazos, aceleradas – no falta el
‘chistoso’ que tiene su auto acondicionado sin tubo de escape con lo que satura
el ambiente y activa las alarmas de los autos estacionados -, frenadas y un
sinfín del bullicio característico con que el Gran Valparaíso adorna sus calles
angostas.
Ya había empezado a caminar hacia la
entrada cuando escucho a dos jóvenes que conversaban en voz alta. Los vi de
reojo, pero había tantos que no les presté mayor atención.
Uno de ellos le pregunta al otro:
- Con ese cu...
Me sorprendí, pero no quise mirar. Subí
despacio las escaleras y me di vuelta para ver si había otro ‘profe’ por las
cercanías.
Ninguno.
Seguramente, el cu... era yo.
- Puta
– pensé -, pudo haberme dicho ‘viejo’, ‘feo’, ‘guatón’, pero jamás ‘cu...’
- No – me respondió.
- Yo lo habría identificado y lo ‘agarro’ en la sala.
Me lo contó un amigo. Y es tanta la risa
que me produjo que no dudé en narrarla.
Comentarios