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Actualizado el 2/5/2021
Que los géneros masculino y
el femenino son fáciles, no hay duda. Que todos recordamos, incluso el neutro,
también.
Sin embargo, cuando hablamos
de común, ambiguo, epiceno y distingüendo las dudas afloran.
Por ello, los abordaré de
manera simple:
- Común: Tienen la misma forma para los dos géneros gramaticales. Son los artículos y los adjetivos los que determinan el género: el/la pianista; ese/esa psiquiatra; un/una testigo; este/esta guitarrista.
- Epiceno. Su forma es única y pueden ser masculinos (personaje, vástago, tiburón, lince) o femeninos (persona, víctima, hormiga, perdiz). En este caso, la concordancia depende del género gramatical del sustantivo, no del sexo del referente. Ejemplos: La víctima, un hombre joven, fue trasladada al hospital (el verbo ‘fue trasladadA concuerda con el género de ‘La víctima’). Otros sustantivos de género epiceno: bebé, gorila, águila, rata, cría, persona, personaje. En el caso de los animales, se debe escribir luego ‘macho’ o ‘hembra’.
- Ambiguo: Admiten su uso en uno u otro género, sin que ello implique cambios de significado: el/la armazón, el/la dracma, el/la mar, el/la vodka. De los sustantivos ambiguos, solo ánade y cobaya designan seres animados.
- Distingüendo: Son aquellos sustantivos que cambian el significado dependiendo del artículo – masculino o femenino – que se les atribuya. Ejemplos: el/la cometa – el/la chinche – el/la pendiente – el/la cólera – el/la cura – el/la frente – el/la pez – el/la orden
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