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¿Amarillo o rojo en política?

Actualizado el 5/5/2021

Extraída de Google: El Desconcierto

Política


En esta época de efervescencia política asoman los encasillamientos típicos de nuestra idiosincrasia.

Si eres de tal o cual inclinación política (aunque muchas veces ni siquiera la tienes), serás de un color.

Y como este Blog es de carácter lingüístico, van las precisiones:

Veamos que dice el DRAE:

Amarillo, lla: Del b. lat. hisp. amarellus, y este del dim. del lat. amārus 'amargo'. 6. adj. Dicho de un trabajador o de una organización de trabajadores: Que defiende los intereses de la patronal o del Gobierno. Sindicato amarillo. Apl. a pers., u. t. c. s.

Rojo, ja. Del lat. russus. 5. adj. Izquierdista, especialmente comunista. U. m. c. s.

Es decir, en primer término, el Diccionario relaciona los dos primeros colores a tendencias políticas: amarillo para gobiernista y rojo para izquierdista. Lo curioso, sin embargo, es que el amarillo variará (dependiendo de si su preferencia está gobernando o no, distinto del izquierdista, que siempre tendrá tal color.

Viñales (2018) sostiene:

Buscando en internet el origen del término amarillo que utilizamos frecuentemente para descalificar a algunas personas por la ambigüedad de sus opiniones, descubrí que, a comienzos del siglo XX, el líder sindicalista francés Paul Lanoir lideró la unión federativa de sindicatos y grupos obreros profesionales de Francia y las colonias, más tarde, conocidos como “Sindicatos Amarillos”. Pocos años después, en 1908, Benjamín Vicuña Subercaseaux, en su libro El socialismo revolucionario y la cuestión social en Europa y en Chile, haría referencia a él:

“El fundador de los sindicatos amarillos, que se han modificado infinitamente, es un francés, un señor Lanoir, y tiene un programa cuya esencia es esta: El capital trabajo y el capital dinero son dos fuerzas igualmente indispensables a la vida social y se completan, la una con la otra. No conviene, ni a obreros ni a patrones, vivir alejados unos de otros, en estado de desconfianza y guerra. El deber de todos consiste en buscar, cada vez que un desacuerdo se presente, un punto de contacto y de concesiones; buscándolo amigablemente y de buena fe, nunca se dejará de encontrar. Esto es lo que deben el empleado y el patrón”[1].

Los amarillos, entonces, eran quienes pertenecían a estos sindicatos. Cuenta la leyenda que esto del color se debe a que en un comienzo las ventanas del local de reunión estaban tapadas con papel amarillo. Después, para distinguirse de los sindicatos socialistas, que estaban asociados al color rojo, tomaron el amarillo como bandera. De esta manera, existían Sindicatos Rojos y Sindicatos Amarillos. Prontamente el contexto socialista asociaría despectivamente el término amarillo a la actitud condescendiente y dócil del obrero con el patrón. Hoy en día, quizás esta distinción entre amarillos y rojos nos puede quedar añeja, sin embargo, creo necesario proponer una nueva distinción entre Amarillos y Amarillos.

Quizás sea posible teñir del mismo amarillo otro tipo de posturas, que al igual que la antes señalada, parece esconder la comodidad y el egoísmo. Por ejemplo, en un contexto polarizado, en que una gran mayoría ha abrazado un color, lo reprochablemente amarillo puede ser esconderse en la masa, sin desarrollar una particular opinión. Tiñéndose de un color, que no se sabe si le es propio, la persona se puede reconocer más cómoda y segura. 
Para estos individuos puede resultar fácil esconderse detrás de los aplausos, al decir aquello que todos querían escuchar, replicando, retuiteando o compartiendo slogans. Esta actitud, que en lo íntimo esconde la más cruda indiferencia, es cobarde y egoísta. Parece importante entonces buscar con inteligencia y discernimiento los propios caminos que nos llevan a configurar una opinión. Esto no quiere decir que sea ilegítimo acoger el pensamiento de otro, sino que, al acogerlo, hacerlo en la medida en que son mis propias convicciones las que me mueven en esa dirección, y no el puro acto camaleónico.

(Viñales, 2018)

Lo dejo hasta acá, pero interesante, ¿cierto?


Viñales, C. (1 de Febrero de 2018). Mensaje (fundada por el Padre Hurtado). Obtenido de https://www.mensaje.cl/amarillos-y-amarillos/

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