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Paradoja: cuando la contradicción revela una verdad profunda

Apóstrofe: figura literaria de interpelación directa en la poesía lírica

 

Puerto Natales. Créditos: Gabriel Miranda Torres

¿Qué es el apóstrofe? Figura literaria que interpela directamente a un “tú” poético para intensificar la emoción. Definición, efectos y ejemplos.

El apóstrofe es una figura literaria que consiste en la interpelación directa a un ser real o imaginario, presente o ausente, animado o inanimado, con el propósito de intensificar la emoción del discurso. El hablante lírico se dirige explícitamente a un “tú” poético, rompiendo la narración o descripción para establecer un vínculo directo y expresivo.

Este recurso es frecuente en la poesía lírica, la oratoria y los textos de fuerte carga afectiva, ya que permite exteriorizar sentimientos como el amor, el dolor, la súplica o el reproche.


Ejemplos

¡Ay voz secreta del amor oscuro!

¡ay balido sin lanas! ¡ay herida!

¡ay aguja de hiel, camelia hundida!

¡ay corriente sin mar, ciudad sin muro!

Federico García Lorca, ¡Ay, voz secreta del amor oscuro! 

En este fragmento, el apóstrofe se manifiesta desde el primer verso: el poeta se dirige directamente a una entidad abstracta y simbólica —“la voz secreta del amor oscuro”—, como si pudiera escuchar y recibir su lamento. La reiteración exclamativa refuerza la intensidad emocional y convierte al poema en un grito lírico, donde el lenguaje interpela más que describe.


Efecto expresivo del apóstrofe

El apóstrofe cumple aquí varias funciones:

  • Exterioriza el conflicto interior del hablante lírico.
  • Humaniza lo abstracto, permitiendo que sentimientos, ideas o símbolos adquieran presencia casi corporal.
  • Aumenta la tensión emotiva, ya que el discurso se transforma en invocación o clamor.

No se habla sobre el sentimiento: se le habla al sentimiento.


Entre tantas llenas de fulgor,

te elijo a ti, pequeña flor,

amalgamada entre polvo y ruiseñor.

Pequeña flor, Versos al borde del alma

En este caso, el apóstrofe se dirige a un ser aparentemente sencillo —“pequeña flor”—, pero cargado de valor simbólico. El “tú” poético recibe la elección afectiva del hablante, lo que convierte al objeto invocado en destinatario del sentimiento. El apóstrofe aquí no es lamento, sino afirmación amorosa y contemplativa.


Clave interpretativa

El apóstrofe no modifica la estructura gramatical del texto, pero sí altera la situación comunicativa: el poema deja de ser monólogo introspectivo y se convierte en diálogo simbólico. Esta interpelación directa explica su enorme potencia emocional y su presencia constante en la lírica de todos los tiempos.


El apóstrofe es una figura esencial para comprender cómo la poesía transforma el lenguaje en voz, invocación y presencia. Al dirigirse a un “tú” real o imaginado, el hablante lírico intensifica su emoción y acerca al lector al núcleo afectivo del poema.

En la próxima entrega abordaremos la Antítesis, figura de contraposición de ideas o palabras.

Si se ha perdido algún artículo de la serie sobre figuras líricas, puede visitar Aula Interactiva, donde encontrará el listado completo y los enlaces a cada contenido publicado.

 

📝 Minitest de comprensión lectora: El apóstrofe

Lee atentamente y selecciona la alternativa correcta en cada caso.

1. ¿Qué caracteriza principalmente al apóstrofe como figura literaria?

Eliminar palabras para intensificar el ritmo.
Interpelar directamente a un ser real, ausente o simbólico.
Repetir palabras al inicio de los versos.

2. En el poema de García Lorca, el hablante lírico se dirige principalmente a:

Una persona amada identificable.
Un paisaje natural.
Una entidad abstracta asociada al amor y al dolor.

3. ¿Qué efecto expresivo produce el apóstrofe en los ejemplos analizados?

Distanciar emocionalmente al lector.
Intensificar la emoción al convertir el discurso en una interpelación directa.
Ordenar cronológicamente los hechos.

4. En el verso “te elijo a ti, pequeña flor”, el apóstrofe se reconoce porque:

Se compara la flor con otro elemento.
Se desarrolla una reflexión lógica.
El hablante lírico interpela directamente a un destinatario simbólico.

✔ Si lograste reconocer la interpelación directa y su efecto emocional, has comprendido adecuadamente el apóstrofe.

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